Función, norma y valor estético como hechos sociales.
Función, norma y valor estético, son tres aspectos tan estrechamente ligados que constituyen un triple
aspecto de lo estético.
La intención de este ensayo (precedido por estudios en obras literarias) es descubrir los principios
fundamentales de la construcción de una obra artística
Al comienzo la investigación se inclinó hacia los principios del formalismo ruso, según los cuales el arte
tiene total autonomía respecto de otros fenómenos circundantes. Luego se tomó un criterio evolucionista
que considerara la correlación del arte -literatura en este caso- con otras líneas evolutivas (los fenómenos
sociales, por ejemplo). Sólo así la evolución puede verse como un proceso natural. Luego se tomó la esfera
general del arte que permitió verificar recíprocas influencias. Más tarde se sumó al análisis los fenómenos
estéticos (artísticos y extraartísticos). Por otra parte nada queda aislado de la totalidad de los aspectos y
productos de la actividad humana. Una vez ampliado el campo de análisis se volvió a los problemas
clásicos de la filosofía del arte, por un tiempo despreciados: la cuestión de la norma y el valor estéticos.
Se estudia la obra de ciertos artistas, que con el fin de resolver problemas de la propia creación, llegan a
conclusiones de valor general:
- Oscar Wilde, quien desde su concepción simbolista del arte percibió su carácter de sigo (semiológico)
- La importancia del arte periférico (hermanos Capek), sin el cual la Ha. del arte no podría ser
comprendida en toda su complejidad.
- F X Salda y O Zich que aúnan la creación artística con la investigación teórica del arte.
Este trabajo significó para Mukarovsky (M) una primera etapa hacia otros problemas de la filosofía del
arte, especialmente hacia la participación del individuo en el proceso evolutivo y la problemática de la obra
de arte como signo.
Capítulo 1
La función estética ocupa un lugar importante en la vida social e individual (ej: la influencia de la poesía
sobre la evolución del sistema lingüístico). La función estética ocupa un campo de acción mucho más
amplio que el propio arte.
Según M. no existe un límite fijo entre la esfera estética y la extraestética. Aún cuando la acción estética
sea característica consustancial del arte, la función estética no es una propiedad real del objeto (aún cuando
éste haya sido concebido con esa función), sino que se manifiesta en circunstancias y contextos sociales
determinados. En otras épocas y situaciones pueden perder esa función. Los límites de la esfera estética no
están determinados por la realidad misma y son muy variables (entre diversas esferas: de formación social,
generacionales, de género, etc.).
Las esferas estética y extraestética no están separadas con precisión sin mutuas conexiones. Ambas se
relacionan dinámicamente como una antinomia dialéctica. Para el análisis de la función estética es
ineludible verificar qué tan imbricada está con la realidad y su grado de intensidad.
Con relación a la organización interna de la esfera estética, decimos:
Según cierto criterio la obra de arte está caracterizada de manera unívoca por una determinada factura
(criterio válido y con limitaciones centro del contexto social para el que la obra fue concebida).
Otro aspecto atendible es que la valoración estética de la obra de arte es del todo distinta al problema de los
límites del arte.
La transición entre el arte y la esfera extra artística (e incluso extraestética) es de muy difícil comprobación
y discriminación, por lo que una delimitación tajante es ilusoria. De todos modos pareciera ser que la
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discriminación entre arte y la esfera de los “fenómenos estéticos” es un asunto fundamental. ¿En qué se
basa esta convicción? En que en el arte la función estética es una función dominante, en tanto que fuera de
él, es sólo secundaria. La relación entre la función estética y otras funciones del arte se desprende
lógicamente del carácter del arte como esfera de fenómenos estéticos por excelencia. Se trata de la
contradicción entre la subordinación y la superioridad de la función estética en el contexto de la jerarquía
de las demás funciones.
Desde esta óptica la principal tarea del arte será la renovación permanente de la esfera de los fenómenos
estéticos.
No es posible determinar de una vez por todas lo que es arte y lo que no lo es.
Se analizará la multiplicidad y la multiformidad con que se aplica en este terreno de transición, la
contradicción de la doble fuerza que rige la evolución y el estado de la esfera estética:
En algunas artes se verifican fenómenos extraartísticos e incluso extraestéticos (ej: arquitectura donde
compiten la función estética y la práctica. Dibujos para las ciencias naturales (estudios de anatomía, de
flora y fauna, etc.). El retrato (pintura y escultura) manifiesta una oscilación entre la comunicación que
muestra el aspecto real del personaje y la interpretación del retratado que puede realizar un artista. En la
música (donde las conexiones directas con la esfera extra artística son menos frecuentes), puede observarse
algo similar en los himnos nacionales donde la función estética compite con la simbólica, o sea con una
variante de la función comunicativa.
Existen otros fenómenos arraigados fuera del arte, pero que tienden a él. Es el caso del cine (ej: Chaplin
crea un arte dramático cinematográfico diferente del arte dramático escénico/ Eisenstein y otros grandes
directores rusos llevan a la perfección el aprovechamiento del lenguaje de la cinematografía, cuya tercera
dimensión está dada por la movilidad de la cámara). Además la cinematografía es sobre todo una industria
y criterios comerciales rigen su oferta y su demanda mucho más que en cualquier otro arte. Según M el
cine tiende al arte, pero no ha entrado en el estadio en que la función estética sea la dominante.
La fotografía en cambio oscila entre una manifestación per se y una comunicativa, pero aceptando esta
situación como parte de su esencia.
Para finalizar su análisis toma algunos casos en los que se verifica la variedad de transiciones entre el arte y
la esfera de los fenómenos estéticos extraatrísticos y la esfera extraestética por otro. De lo que resulta que
el arte no es una esfera cerrada, ya que no existen límites rigurosos ni criterios unívocos que indiquen qué
es arte y qué está fuera de él.
Según M el arte mantiene la validez irreductible de la polaridad entre la superioridad y la subordinación de
la función estética en la jerarquía funcional.
De lo dicho hasta aquí se concluye que:
- Lo estético no es una característica real de las cosas, ni está relacionado de modo unívoco con ninguna
característica de la cosas
- La función estética no está bajo el dominio del individuo
- La estabilización de la función estética es un asunto de la colectividad, y la función estética es un
componente de la relación entre la colectividad y el mundo
La sociología de lo estético desde la función estética
- La función estética puede convertirse en un factor de diferenciación en el orden social (cuando un
objeto o un acto tienen una función estética en un m medio pero no en otro/ ej. el abeto navideño en
ciertas ciudades de Europa Oriental); en relación con las jerarquías (puede actuar como elemento
diferenciador por ej. la forma de vestir de quien detenta el poder).
- El objetivo de la función estética es la consecución del placer.

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